¡Ravioli para tapear!

Nuestro ravioli tiene dos caras.

Sin duda, puedes elaborarlos siguiendo recetas clásicas, sea una sencilla combinación  “al pomodoro y basílico fresco” si está relleno de carne de cocido;  o  con salvia, mantequilla y varias pimientas,  si en su interior contiene una exquisita mezcla de quesos italianos,  …la cuestión es dar valor a los rellenos para resaltarlos y no disfrazarlos excesivamente.

Sin embargo, los rellenos creativos te pueden dar ideas para servirlos como tapa y lucirte en un picoteo o aperitivo. Pueden ser fritos o  hervidos mínimamente para conseguir la apetitosidad deseada. Aquí te presentamos varias ideas:

Ravioli de trufa negra con huevos de codorniz: con 3 minutos de cocción en una olla, consigues un al dente perfecto de los ravioli, o incluso, pasarlos por la plancha con unas gotas de agua para que adquieran  un punto crujiente, y finalmente  servirlos con un huevo frito de codorniz  para convertirlos en bocados individuales.

Ravioli verde y blanco con mascarpone y albahaca con anchoas del cantábrico:  idea ágil y muy sabrosa que consiste en hervir o saltear ligeramente los ravioli y prepararla  a modo de banderilla añadiendo un ravioli o dos,  una anchoa del Cantábrico y  un algún ingrediente encurtido si se prefiere.

Raviolone de queso fresco y espinacas con sofrito de ajo y jengibre acompañado de tomates secos: simplemente con un sofrito con aceite de oliva virgen, con ajo y jengibre muy picado y acompañarlo de unos tomates secos.

Ravioli de ricotta romana y grana padano fritos con panceta ibérica:  fritos como si fueran una croqueta, atentos a no excederse con el fuego para que no se abran. Posteriormente, añadir un sofrito de panceta ibérica con guindilla si se prefieren más picantes. También puedes presentarlos en un cono de papel como si fueran patatas fritas.

El arte del tapeo es infinito. Con estas 4 propuestas, te permite “darle la vuelta” al concepto más tradicional de los ravioli y ser original.